La energía solar es inherentemente dispersa, intermitente (afectada por el clima y los ciclos día/noche) y altamente dependiente geográficamente. Además, el coste de inversión inicial de tales sistemas es relativamente alto.
Fiabilidad y respeto al medio ambiente: el sistema tiene pocas piezas móviles, lo que garantiza un funcionamiento fiable; Funciona sin ruido y no produce sustancias nocivas.
Economía y conveniencia: la instalación y el mantenimiento son relativamente simples, los costos operativos son bajos y es adecuado para operación desatendida; La energía solar está fácilmente disponible y tiene una amplia gama de aplicaciones.
Seguridad y compatibilidad: Operación segura; Los sistemas fotovoltaicos se pueden integrar o ampliar fácilmente con otras fuentes de energía.

